Más allá de los 23 continentes, dentro de alguna reserva nuclear de la Atlántica, en alguna fábrica de ositos de peluche sin extremidades, se encuentra la casa de nuestra amiga (sólo amiga) Barbie.
Ella nos invitó a pasar el día en su casa, la cual nos costó encontrar, porque las flores de su jardín son tan altas que ocultaban por completo la casa.
Al final nos aburrimos y decidimos quedarnos en el jardín y visitar la casa otro día cuando estuviera visible (suponiendo que algún día el vago de Ken pase el cortacésped)
En el jardín todo era rosa, y fue muy divertido porque había muchas ardillas (rosas también) jugando a los francotiradores intentando darnos en la cabeza con sus nuevas ametralladoras... rosas.
Barbie se enfadó y empezó a pegar a las ardillas mientras las gritaba que a los amigos no hay que matarles.
Pobres ardillas.
También había un árbol al que se le caían las ramas y también manzanas, piñas y serpientes de cascabel.
Por suerte a nosotros solo nos pasaban rozando, pero la pobre Barbie no tuvo tanta suerte y le cayó una piña en la cabeza (vaya un gritón el Bob Esponja)
Esa fue sin duda la parte más aburrida porque nos tocó esperar a que las tumbonas de playa curaran a nuestra amiga con rollos de chicle Boomer, pero mientras tanto nos entretuvimos intentando quitarle los donuts de la cola a una serpiente de cascabel a la que llamamos Dory.
Al final del día nos enfadamos mucho con Barbie, porque los duendes tenemos los ojos muy sensibles a los colores y uno de los nuestros acabó en el hospital afectado por una sobresaturación rosácea.
Los médicos nos han dicho que va a necesitar una reconstrucción de iris y que en 3 horas estará como nuevo.
Ya hemos puesto la denuncia y el juicio es en 5 meses, pero el malo de Ken ya ha aprovechado y como castigo se ha deshecho de la mitad del vestuario de Barbie.
En estos momentos estará intentando suicidarse a Barbietúricos (otra vez)
El consejo de los ChachiDuendes ha decidido no volver a esa casa nunca más y recomiendan a todos los muñecos de plástico que revisen su jardín una vez al mes.
Y ahora, un paréntesis inútil (.)
Foto interpuesta en la denuncia