miércoles, 30 de julio de 2014

La Enfermedad de la Adorabilidad (Maladius Kawaii)

Llega un momento en la vida de un ChachiDuende (al igual que en la de un humano) en que toca crecer; las pócimas de la juventud que elaborabas arrancando pelos a los tiburones-zorro bebé (y luego tenías que escapar de sus hambrientos padres) ya no funcionan.

Por eso informamos de una nueva enfermedad que se está expandiendo por los Tres Montes Picudos Peropicudosdeverdad del Norte para que tomen las medidas de seguridad oportunas y eviten el crecimiento de más Duendes (que aunque no sean Chachis, también merecen un poco de atención).
Recuerden, no se queden dentro de casa (y ahora, en invierno, menos), salgan a la calle y quédense hasta las 6 (si la noche es joven, nosotros también lo seremos, pura física matemágica de esa).

Si, por desgracia, la enfermedad le atrapa, vea a continuación su desarrollo:
En primer lugar, se volverá más gruñón y verá la diversión como algo totalmente inaceptable, después, experimentará la locura manicomiesca de los duendes y hadas desde fuera y querrá ingresar a todos los habitantes, y por último lugar, mudará de piel, y el tacto áspero (casi como tocar una dureza del pie) pasará a tener un tacto suave (casi como tocar una ampolla del pie) y un color cielo (literalmente).
Cuando hayamos mudado de piel, desaparecerán todos los efectos anteriores y nos habremos convertido en horribles (y bonachones) Gnomos Terrestres (ciclo de la vida conocido por cualquiera) que, a diferencia de los Gnomos Voladores, ayudan a las personas y no juegan con el más allá.

Los ChachiDuendes mostramos nuestro más sentido rechazo hacia esta enfermedad que condena a los Duendes y Hadas afectados a vivir con una sonrisa permanente recogiendo frutas y creando carteles que clavar en montes y bosques.

Muestra de un microscopio x201849194581 de la piel de uno de los nuestros en el momento de pillar la enfermedad, por suerte fue tratado y ahora está en el bar pegándose con pájaros carpinteros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario