Es uno de los cielos más destacados del Área Medievense (aunque este Área no recibe gran cantidad de visitas debido a la Desquisición que sufre la zona desde el año ponderante nº2023) y aparece cada veroño en una zona muy especial de este territorio mágico: el Cielo.
La Jerusalén ha sido objeto de numerosos intentos de robo por los Chubascos Fluviales debido a la envidia hacia tal paisaje dorado y a la sensación de injusticia que los Medievenses hacen no dignándose a mirar arriba (aunque también influye que si lo hacen, les matan). Sin embargo y, tras varios intentos de robo con diferentes estrategias, no lo han conseguido (actualmente la República Lluviosa ofrece un equipo de psicólogos muy preparados para explicar a los Chubascos que el cielo no se puede robar).
La zona era en su origen visitada por numerosos turistas que simplemente residían una noche al aire libre y contemplaban este hermoso cielo evitando una sobredosis cromática que tantos problemas da a los Duendes (sobre todo aquella vez que visitamos el Jardín de Barbie). La noche además incluía el pack Ruleta Rosa, que ofrece a todos los turistas un chupito naranja entre los cuales uno está espolvoreado con somníferos de forma que uno de ellos dormirá profundamente y no podrá disfrutar de semejante espectáculo.
Aunque han pasado varios Años Ponderantes, el Gobierno Medievense sigue sin conocer por qué esto no gustaba a los turistas.
En los Bosques Adjetivados Unidos (actual residencia de los ChachiDuendes, más concretamente el Bosque del Okupao) el tema de la Jerusalén Celeste toca de lleno. Los pobres y desgraciados habitantes de esta zona (...) no poseen cielo conocido debido a que este es tapado por las copas de sus árboles (problema mucho más pronunciado en las palmeras del Bosque Coctelero).

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